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COCAÍNA

Origen e historia

Proviene de un arbusto que se cultiva en América del Sur, más concretamente en Perú, Colombia y Bolivia. La única parte aprovechable de la planta y de la cual se extrae la Coca, son sus hojas, ya que es donde la contiene. Estos arbustos pueden llegar a los seis metros de altura, aunque actualmente no se les deja sobrepasar los dos metros para favorecer su recolección.

Originariamente, los habitantes de estos países la masticaban junto con cenizas (para salivar más) para paliar sus malestares, tales como “la altura”, el cansancio o el hambre. Aun hoy en día se mantiene esta práctica por algunos de sus pobladores, aunque está demostrado que fisiológicamente no sirve para nada, por la pequeña cantidad que se ingiere por este método, para hacernos una idea, el efecto de masticar una hoja de coca equivaldría a tomarnos un par de cafés.

Su cultivo se remonta a la época preinca, en 1569 los colonizadores de estas tierras la liberalizaron, ya que su uso estaba destinado a sacerdotes y clases altas, extendiéndose así su cultivo y su consumo. En 1855 Fiedrich Gaedcke aisló un principio activo de la planta, obteniendo una sustancia oleosa. Y fue en 1859 cuando Albert Niemann extrajo el principio activo de la hoja de coca, La Cocaína.

Sobre 1880 se descubrieron los efectos anestésicos de la sustancia y su capacidad de estimular la función cerebral. Y fue Freud quien la comenzó a utilizar para tratar la adicción a la morfina y como estimulante del sistema nervioso. En 1884 fue cuando se comenzó a utilizar de forma generalizada como anestésico local en oftalmología.

A modo anecdótico decir que en 1903 la Coca Cola dejó de contener cocaína en su composición. Realmente lo que contenía eran los residuos de las de coca utilizadas para fines farmacológicos y que ya no contenían cocaína, los utilizaban como aromatizante.

Características de la sustancia

La cocaína en un alcaloide tropano, conocido como benzoilmetilecgonina o vulgarmente como “coca”. Es una droga estimulante utilizada comúnmente de forma recreativa.

Su sabor es amargo y causa un efecto anestésico en la boca y la lengua. A la mezcla de la hoja triturada junto con agua y queroseno, ácido sulfúrico y cal o amoniaco y tras su proceso de elaboración, da lugar a “La Pasta de Coca”, conocida también como Basuko, Baserolo o Suzuki. El resultado es una pasta negra altamente tóxica por contener plomo, de los productos utilizados para su elaboración.

Al mezclar esta pasta de coca con éter y someter la mezcla a un proceso de calor, se obtiene “La Cocaína Base”, también conocida como Crack (denominada así por el sonido crepitante que hace al calentarse). Puede consumirse fumada con tabaco o en pipa de agua. La coca base, es considerada la forma más adictiva y destructiva de la cocaína.

Si la coca base la mezclamos con clorhídrico y extracción de acetona etanol, obtenemos “La Cocaína”, conocida como Farlopa, Nieve, o Coca. Su aspecto es de un polvo blanco, con sabor amargo. Se puede fumar con tabaco, con pipa o esnifada.

Prevalencia

En la Unión Europea es la droga más consumida después del cannabis. Siendo España uno de los países con mayor consumo porcentual entre personas de 20 a 45 años. Siendo los hombres los que consumen más y las mujeres las que generan una dependencia con mayor facilidad.

Según estadística del 2017 por grupos de edad, aproximadamente el 3,1% de la población con edades comprendidas entre los 25 y los 34 años habían consumido cocaína, en alguna de sus formas, en el último año. El 2,8% de entre 35 y 44 años, el 2,3% de entre 15 y 24 años y un 1,9% de entre 45 y 54 años.

Síntomas

Las personas que consumen cocaína, experimentan una sensación de euforia, hiperactividad, verborrea, exceso de sociabilidad, excitación.

A nivel corporal se produce un desajuste importante de los valores normales: se acelera el pulso y el ritmo cardiaco, sube la tensión arterial, aparece sudoración, temblores, espasmos musculares, ausencia de fatiga, falta de apetito, insomnio y un incremento de la temperatura corporal.

En muchos casos aparece un incremento del deseo sexual, en este sentido hay que decir, que el consumo de cocaína, suele tener una relación directa con el aumento del deseo sexual, llegando a ser en muchas ocasiones patológico por desmesurado, promiscuo y en ocasiones, de riesgo (por no tomar las suficientes medidas de seguridad). Lo que en un principio parece ser un potenciador sexual, suele acabar causando disfunciones como: Impotencia, frigidez, ausencia del deseo sexual, dificultad para llegar al orgasmo y en las mujeres se le suma alteraciones menstruales e infertilidad.

Otra sintomatología del consumo de cocaína, es la que aparece después del efecto de la sustancia, es decir, “el bajón” posterior. En esta fase todo lo que antes era “maravilloso”, ahora, se transforma en malestar: las palpitaciones, temblores, sudoración, el insomnio, etc. se hace insoportable en la ausencia de la sustancia. La capacidad para sociabilizar desaparece y uno se hace consciente de ello y la única forma de sobrellevar todos estos malestares, para algunos de los consumidores de cocaína, es volviendo a consumir. En este punto, lo que era un consumo lúdico y por diversión, se convierte en un consumo de necesidad “para no pasarlo mal”.

Consecuencias

A nivel fisiológico:                                                                                                                       

  • Problemas cardiovasculares: hipertensión, arritmias, infartos, ruptura de la aorta…
  • Afecciones pulmonares: hemorragia alveolar, neumotórax, trombosis e hipersensibilidad pulmonar.
  • Complicaciones en el embarazo: abortos, muerte fetal, prematuridad e infartos placentarios.
  • Insuficiencia renal.
  • Rinitis, erosiones y perforaciones del tabique nasal.
  • Complicaciones infecciosas, del tipo de hepatitis B, SIDA, de transmisión sexual….

A nivel psicológico:

Con el consumo crónico de cocaína puede causar psicosis paranoide, depresión, conductas violentas y agresivas, bajo control de impulsos, trastornos alimentarios, anorexia.

Puede aparecer ansiedad y ataques de pánico. Puede verse afectada la memoria, concentración y el aprendizaje.

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