info@institutoneruda.com

EL ESTABLECIMIENTO DE LA ALIANZA ENTRE TERAPEUTAS Y PACIENTES

La alianza terapéutica es un punto de encuentro entre paciente y terapeuta. Es un vínculo que se establece en terapia y que se forja desde el entendimiento y la confianza, para ser el vehículo, en el proceso de cambio, en el que se encuentra volcado el adicto.

Es Bordin, en 1979, quien propone como un elemento indispensable en psicoterapia, el concepto de Alianza Terapéutica, y se refiere a tres componentes:

1) El vínculo paciente-terapeuta: Actitud de respeto, comprensión y aceptación por parte del terapeuta hacia las vivencias y sentimientos del adicto, lo que se entiende como: “La aceptación incondicional del paciente”. Solo con esto no se consigue crear esa alianza, pero si es una extraordinaria base para ello.

2) Grado de acuerdo en los objetivos: Ayudar al paciente a definir objetivos y llegar a un acuerdo para conseguirlos.

3) Grado de acuerdo sobre los medios y tareas de la terapia, para alcanzar objetivos: El terapeuta debe exponer cuáles serán las técnicas y pautas a seguir en la terapia y el paciente decir si las acepta o no, para que el profesional evalúe si este tratamiento es el que necesita o no, el enfermo.

El terapeuta, busca crear un clima de confianza y cercanía, que propicie que el adicto se abra y se sienta a gusto para expresar sus carencias, miedos y creencias inconfesables.

Se han de crear “lazos afectivos positivos” entre terapeuta y paciente desde el primer contacto, es importante que así sea para que la alianza terapéutica comience a establecerse correctamente.

La alianza terapéutica es como un punto de encuentro entre dos mundos. El terapeuta acompaña al adicto y le ayuda a abrir nuevos caminos y nuevos recursos que el paciente tiene a su alcance, pero que los desconoce por una serie de barreras mentales causadas, normalmente por el consumo.

El enfermo ha de sentirse seguro con el terapeuta, ha de percibir que este es capaz de recogerlo en sus peores momentos del tratamiento, ha de sentir esa conexión de la que hablamos y sentirse arropado, comprendido y respetado. Y todo esto sin olvidarnos de la exigencia que se les pide a la hora de cumplir con todas las pautas que se les marca en el tratamiento. Para conseguir esta alianza un terapeuta ha de ser respetuoso, transmitir confianza y firmeza, ser una persona abierta, que sepa y desee escuchar, que el paciente se sienta cómodo y libre (sin presión) y que se puedan identificar el uno en el otro, entre otras muchas cualidades que facilitan esta alianza terapéutica. Respecto al sentirse identificados mutuamente, tiene mucho peso en nuestro tratamiento el que los terapeutas además de estar formados y ser psicólogos, asistentes sociales y demás, son todos enfermos adictos recuperados de muchos años, lo que ayuda en gran medida a que se sientan identificados y comprendidos, facilitando mucho la alianza terapéutica. Que el paciente se vea en espejo, que perciba que el terapeuta y el hablan en el mismo idioma (que se sientan comprendidos a todos los niveles), y que hayan tenido vivencias similares, hace que sean iguales y solo se diferencien en que uno lleva más camino andado en la recuperación que el otro, esto es lo que mas crea y refuerza este vínculo entre ambos. “La relación entre iguales”.

Partiendo de la premisa que es el terapeuta quien dirige las sesiones de terapia, hay cinco puntos que son fundamentales para establecerse la Alianza Terapéutica:

1) La escucha activa: El terapeuta ha de dejar de lado sus prejuicios. Y sin juzgar, hacerle de espejo para que se escuche a si mismo.

2) La empatía: Trabajar desde la comprensión para generar confianza. Para entender lo que siente y hacérselo ver.

3) El adaptarse a cada paciente: Para que se sientan comprendidos.

4) Ser sincero: No transmitir falsas esperanzas.

5) Autocontrol: El terapeuta, ha de ser consciente en todo momento de su postura como profesional. De su comportamiento físico: postura, adaptar el tono de voz al contexto, el lenguaje corporal, el cansancio. También del manejo de las propias emociones, incluso fuera de terapia, nunca se debe perder de vista que el terapeuta es un modelo para el paciente.

Aunque estos cinco puntos se refieren al terapeuta, hay que decir que la relación terapéutica debe entenderse como una labor de equipo, donde se involucren las dos partes con la misma intensidad, motivación y con el mismo objetivo.

Es habitual que, a raíz de esta alianza terapéutica, los pacientes creen un lazo de dependencia con los terapeutas, que llegado el momento el terapeuta debe saber romper, para que el enfermo pueda seguir su proceso terapéutico. En un principio es positivo que ocurra esto, es una buena señal que el paciente desarrolle esta dependencia para sumergirse en la recuperación, aunque como hemos dicho antes, se debe cortar este vínculo a su debido momento.

Dice Lambert, en sus estudios de 1992, que la relación terapéutica es una variable que puede predecir, hasta un 30% del éxito de la terapia, en la mayoría de los casos.

Finalmente decir que el terapeuta actúa como ejemplo de lo que es posible alcanzar y se convierte en el objetivo al que el adicto aspira a conseguir, siendo una referencia y un guía para él. No es descabellado aseverar que la alianza terapéutica, es en sí misma un vehículo sanador.

Esta web usa cookies propias y de terceros para su funcionamiento, así como para obtener estadísticas anónimas de uso de la web.Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración u obtener más información en la Política de Cookies.