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INCREMENTO DE LA CONCIENCIA DE ENFERMEDAD

La adicción tal y como reconoce la Organización Mundial de la Salud es una enfermedad mental progresiva e incurable y como tal tiene tratamiento. Si bien es cierto que existen diversos estudios que afirman que un tratamiento individual con terapia cognitiva conductual es eficaz también es cierto que el tratamiento con mayor porcentaje de eficacia es el formato grupal con supervisión individual por un equipo formado por psicólogos, psiquiatras y adictos rehabilitados y formados como terapeutas.

Las drogas perjudican a todos los niveles del individual, personal, familiar, social y profesional; actúan directamente en el cerebro provocando además de la dependencia fisiológica y psicológica, daños en el sistema cognitivo, a fin de cuentas dañan al cerebro que es el encargado de gestionar nuestras vidas.

Una de las grandes dificultades de esta enfermedad y su correspondiente tratamiento es el propio estado deteriorado del individuo cuando inicia un tratamiento, es decir, su sistema perceptivo de la realidad, el recuerdo de los momentos más recientes y más lejanos, toda una estructura mental distorsionada por el tiempo que se ha estado consumiendo drogas.

La conciencia de enfermedad es uno de los pilares fundamentales para empezar y mantener un buen tratamiento. Se logra principalmente a través de la terapia de grupo, donde la persona poco a poco va compartiendo sus vivencias tanto pasadas como presentes; con la dinámica grupal y la guía personalizada por parte del equipo terapéutico vamos obteniendo de manera lenta y gradual la conciencia de enfermedad.

Cualquier adicto o consumidor pueden tener conciencia del efecto negativo que el consumo de drogas ejerce en su vida, pero esto no paraliza el uso de la sustancia. Así pues, para lograr que el adicto adquiera una mayor conciencia de enfermedad la recepción de contenido emocional y vivencial que se comparte en la terapia de grupo logrará está mayor conciencia del problema.

Cuando la persona es consciente de que padece una adicción, es imprescindible que tras este reconocimiento de que escapa a su voluntad la opción de consumir o no es que se plantee que quiere dejar de hacerlo y ponerse en manos de un equipo de profesionales.

Hay un proceso que se retroalimenta así mismo; en la medida que la persona va compartiendo su historia, con el reflejo que le proporcionan los terapeutas y los compañeros, va logrando una visión más realista de lo que ha sido su historia, lo que conlleva a su vez en una mayor conciencia de enfermedad; esta conciencia de enfermedad, la profundidad y los matices son también facilitadores para cumplir con las diversas pautas que se necesitan en el tratamiento.

La mayor herramienta para incrementar la conciencia de enfermedad en pacientes adictos, son las terapias de grupo, en ellas el paciente expresa y escucha a iguales, con los que se va identificando y se va reconociendo en la enfermedad. Mediante la confrontación, en las terapias de grupo, se consigue desmontar creencias que arrastran del consumo y hacerlos contactar con la realidad del presente, vivir en el “aquí y ahora”.

Otra herramienta sutil y que casi no se da importancia es el hecho de tomarse la medicación pautada por los psiquiatras que colaboran con nuestro centro. El propio gesto de hacerlo, les recuerda cada vez que lo repiten que están enfermas y necesitan tratarse. Del mismo modo cada vez que piden ayuda se reafirman en ello, haciéndose conscientes de su enfermedad.

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