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¿QUÉ ES LA TERAPIA DE GRUPO?

La terapia de grupo para tratar las adicciones es muy eficaz porque reduce el abandono y asegura la adherencia al tratamiento, facilita el reconocimiento propio a través de la identificación, se trabaja desde el “aquí y ahora”, evidencia la universalidad de emociones y reacciones, muestra la posibilidad de otras actitudes y ayuda a compensar la influencia social.

La inmersión en el tratamiento a través de la terapia de grupo facilita los siguientes beneficios:

  • Refuerzo positivo para vivir en sobriedad.
  • Disminuye de manera intensa la sensación de soledad ante el deseo compulsivo por consumir.
  • Facilita la comprensión de uno mismo
  • A través del efecto espejo permite controlar actitudes y mecanismos de defensa
  • Aumenta la conciencia de enfermedad.
  • Se logra una claridad personal de cómo afectan ciertos aspectos del carácter a l relación con los demás.
  • Es un lugar idóneo para practicar y aprender nuevas conductas y perspectivas

La cohesión de grupo aumenta el éxito ya que incrementa la adherencia de los miembros y la unión entre ellos y el equipo terapéutico.

La terapia de grupo, se suele incluir en tratamientos multidisciplinares, alternándola con terapia individual, tratamiento psicofarmacológico (si se precisa) y la terapia de grupo en si misma.  Además de normas o pautas como: robotización de horarios, comportamientos, deporte, una forma de vida saludable, ordenada y bien estructurada.

Esta terapia es la que cuenta con mayor evidencia empírica. En la recuperación de adictos, supera en efectividad a la terapia individual, siendo aún más infalible cuando los terapeutas al frente, son adictos, recuperados y formados para ello. En este sentido, el terapeuta adicto, se convierte en   un referente para fijarse y seguir sus pasos. Para el paciente es la constatación de que el tratamiento es efectivo y que hay solución para dejar las drogas, sea cual sea la sustancia que se consume.

Así pues, en las terapias de grupo, el paciente se encuentra entre iguales, iguales que aportan su experiencia durante el proceso, antes de el mismo (mientras consumían) y después (cuando llevan tiempo en recuperación). Reciben la información y experiencia del grupo y de los terapeutas. Los grupos están formados por pacientes que se encuentran en distintas fases del tratamiento, esto facilita que se puedan beneficiar los mas noveles de la experiencia de “los veteranos”, y al mismo tiempo que “los veteranos” se sitúen y recuerden, de donde vienen y como llegaron hasta aquí viéndose en los recién llegados. Es aquí donde se produce el fenómeno terapéutico, por el cual un adicto ayuda a otro mediante la identificación.

El modelo de terapias de grupo destaca por tres procesos esenciales:

– Establecimiento de conexión entre los terapeutas, los enfermos y entre ellos mismos.

Son muy importantes las relaciones interpersonales que se crean entre los propios pacientes y de ellos con los terapeutas, dentro del grupo de terapia. La mayoría de pacientes, debido al consumo, tienen problemas para tener relaciones igualitarias y para relacionarse en la vida real, que solo consiguen disimular consumiendo. El entorno protegido de la terapia grupal les da seguridad y les ayuda a trabajar y mejorar su cuidado personal, su autoestima y a conocer y manejar mejor sus emociones.

– Utilizar la confrontación entre iguales para reducir el autoengaño, con el que llegan los pacientes.

Esta confrontación ayuda a reducir el abandono personal del adicto debido al consumo y reduce la visión interna del paciente. Ayuda también, a desmontar los principales mecanismos de defensa del adicto: la negación, la proyección, y la racionalización. También se consigue, mediante la confrontación, cambiar disfunciones adquiridas en el consumo, como: El aislamiento social, la inestabilidad emocional, conductas autodestructivas, las relaciones torcidas con los demás.

– El proceso de reestructuración.

Es esencial también, el proceso de reestructuración cognitiva, en el se producen cambios de patrones de pensamientos desadaptativos y se fomenta la sustitución por valores positivos. Esto hará que los primeros queden eliminados y serán sustituidos por otros más apropiados que ayudaran a la identificación y manejo de emociones y de situaciones de riesgo para el consumo.

Algunos de los objetivos que se consiguen con la terapia grupal son:

  • Dar conocimientos sobre las drogas.
  • Inculcar la “conciencia de enfermedad”.
  • Romper el aislamiento emocional, (expresar, compartir y reconocer emociones).
  • Solución óptima de problemas, (capacidad de aprendizaje).
  • Cambios de conducta.
  • Prevención de recaídas.
  • Reinserción social.

Un factor muy importante en las terapias de grupo, es la privacidad y la intimidad. Al margen de la ética profesional y códigos deontológicos que puedan marcar la confidencialidad de los pacientes y de todo lo expresado por ellos en el grupo de terapia, hay algo que está por encima de esto, y es preciso resaltar la importancia de la confianza que deposita el adicto cuando se abre al grupo. Para un proceso óptimo de recuperación, los pacientes, han de desnudar sus emociones, sus miedos más profundos, sus pensamientos, sus vergüenzas y complejos…. Que decir tiene del respeto, intimidad y confidencialidad que se requiere para que ello se produzca en un ámbito grupal. Así pues, el paciente ha de sentirse cómodo, protegido y respetado para que todo fluya y pueda hablar sin tapujos en un ambiente óptimo para la terapia de grupo. Y es función de los terapeutas llegar a conseguir un grupo respetuoso, activo y cohesionado.

En definitiva, las terapias de grupo generan un empuje y dinamismo que provoca la motivación y la participación activa del paciente en el tratamiento. Hacen que el adicto sienta que pertenece a algo (el grupo), se identifique con los compañeros y se desvanezca el sentimiento de soledad. La “cohesión grupal” o “conciencia de grupo”, es la esencia del tratamiento, “el alma”. El grupo tira del adicto y este se aferra a él, se ayudan unos a otros, creándose apegos entre los pacientes y con los terapeutas. Con estos vínculos bien forjados y utilizando las estrategias, herramientas y pautas que se les enseñan en las terapias de grupo, se consigue un cambio total que les aleja del consumo y les ayuda a prevenir posibles recaídas. En este sentido la terapia de grupo es la herramienta más potente y eficaz con que contamos en la deshabituación y en la generación de motivaciones que suplan el “vacío interior” del adicto, que en la mayoría de las ocasiones es lo que los lleva a consumir.

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